miércoles, 2 de marzo de 2016

G8: MARA

Hace un mes, el grupo G8 participamos en un concurso literario organizado por ECOEMBES, que tenía por finalidad promover el reciclaje de envases, latas, briks y papel. 
Para poder participar en este concurso inventamos un cuento que luego tratamos de ilustrar con nuestr@s alumn@s a través de diferentes técnicas: collage, sal pintada, figuras planas y tridimensionales...
Después de contar la historia apoyados con imágenes reales, pasamos a crear el escenario de nuestro cuento, para lo cual hicimos un collage que simulaba el fondo del mar, pintamos sal de colores cálidos para hacer la arena del fondo del mar y después, colocamos conchas y piedras. 



Los personajes los hicimos usando cartón reciclado al que pegamos fotos reales de los personajes: Mara (una tortuga marina), Beto (un león marino), ballenas, delfines, pulpos, una manta, cangrejos... Después hicimos fotos de las diferentes escenas y mandamos tres, junto con el cuento a la organización del concurso.
A principios de este mes salió la resolución del concurso y... oooooooooh! No hemos sido seleccionados pero, estamos aprendiendo mucho sobre el reciclaje y lo intentaremos el curso que viene con un cuento nuevo.
Os dejamos nuestro cuento en su versión original. En clase hicimos una versión adaptada, con frases sencillas pero manteniendo la esencia de la historia. Esperamos que os guste. ¡Ah, y a seguir reciclando!


MARA
En el fondo del mar, entre vistosos corales, peces de colores y algas brillantes vivía Mara, una tortuga boba de grandes ojos, manchas marrones y solo 3 patas.
Mara nació de un huevo, en el cuál permaneció 80 días soñando que quería nadar en el agua azul como si volara en el cielo.
Al poco de nacer, su mamá le dio un gran consejo que trató de recordar en todo momento:

“Mara, ten cuidado con las orcas, no te fíes de los tiburones,
pero sobre todo aléjate de redes, anzuelos, plásticos y motores”

Pero siendo del tamaño de una lata, una ola enorme hizo que Mara se enredase en una vieja malla y esta amputó una de sus pequeñitas patas.
Afortunadamente eso no supuso un impedimento, con el tiempo la tortuguita fue creciendo y aprendió a nadar, subir y bajar tan rápido como un delfín hambriento.
Un día conoció a Beto, un león marino algo inquieto que llevaba anudado en su cuello un curioso amuleto.
 - Beto, ¿te ayudo a soltar ese collar que te ahoga y no te deja parar?
- ¡Cof, cof! He probado de mil formas, pero esta molesta bolsa es más dura que los dientes de una morsa- le dijo Beto resignado tosiendo.
- ¡Tranquilo, espérame aquí, que vuelvo enseguida con un bisturí!
Mara nadó hasta el fondo del mar y arrancó con su fuerte boca una afilada concha de una roca. Subió y después de varios intentos, consiguió liberar a Beto de ese collar tan prieto.
- ¡Mara, eres genial! Gracias a ti podré de nuevo cazar, reír y bailar. ¡Pero tenemos que hacer algo! Desde hace un tiempo están cambiando las cosas aquí abajo. ¿Te has dado cuenta de que el agua está más templada, sabe algo rara y está llena de cosas extrañas?
- Es cierto, cada vez es más difícil encontrar una playa de cuento. Te enseñaré una cala cercana, en la que encontré hace una semana muchas latas, bolsas de plástico, botellas de cristal y una bota mediana - dijo Mara muy preocupada.

Después de ver aquel desastre, los dos amigos decidieron pedir ayuda a peces, mamíferos, crustáceos y moluscos. De esa reunión salieron muchas ideas y todos coincidieron en lo mismo, tenían que hacer algo para cuidar el mar y seguir vivos.
De tal forma que se pusieron manos a la obra: miles de mejillones pintaron contenedores de vistosos colores; mantas, delfines y ballenas con sus enormes bocas clasificaron papeles, plásticos y botellas; y cangrejos y pulpos metieron latas en cubos.  

Mientras tanto, Mara y Beto dirigieron a ostras y almejas, que bien juntitos escribieron con sus conchas un mensaje de protesta cerca de la arena.
Después de unas horas, la marea bajó y quedó al descubierto esa gran labor. La gente que pasaba el día en la playa, muy sorprendida, retiró toda la basura allí apilada y pudo leer el mensaje de los habitantes del mar: 
“Cuidar, vivir y amar”

Tras este curioso acontecimiento, que llegó a ser noticia en el mundo entero, empezaron a hacerse las cosas con esmero y los habitantes del mar, felices y contentos, pusieron en cada playa mensajes de alegría con berberechos.

1 comentario:

  1. Sois genial!!!! Muyyy buen trabajo chicos!!! El siguiente curso seguro que lo conseguis.
    "CUIDAR, VIVIR Y AMAR"

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